Si quieres seguir moviéndote con facilidad a los 70 u 80 años, empieza a consumir estos seis alimentos con regularidad a partir de hoy.
Además de la nutrición, existe otro factor muy importante. La dieta es fundamental, pero para mantener huesos y articulaciones sanos a largo plazo también se requiere un estilo de vida adecuado. Hábitos sencillos como caminar a paso ligero, subir escaleras, hacer ejercicio con pesas ligeras, exponerse al sol para sintetizar vitamina D, mantener un peso corporal estable y limitar el consumo de alcohol y tabaco contribuyen a proteger la densidad ósea.
Los suplementos de calcio solo deben usarse cuando la dieta no aporta suficiente calcio o cuando lo recomiende un médico. Los huesos no dan señales de vida. Pero si los cuidas bien desde hoy, años después tu cuerpo seguirá fuerte, flexible y podrás caminar con seguridad.
Muchas personas solo empiezan a preocuparse por sus huesos y articulaciones cuando ya sufren dolor de espalda, molestias en las rodillas o dificultad para caminar. Sin embargo, en realidad, los huesos no se debilitan de la noche a la mañana. La densidad ósea suele alcanzar su punto máximo entre los 20 y los 30 años y luego disminuye gradualmente con el tiempo.
Esto se nota especialmente en las mujeres después de la menopausia, cuando la pérdida ósea se acelera debido a los cambios hormonales. Cuando las personas llegan a los 70 u 80 años, si sus huesos ya eran débiles de antemano, incluso una caída leve puede provocar una fractura, y la recuperación suele ser prolongada.
Por lo tanto, si desea mantenerse activo en la vejez, subir escaleras con facilidad y conservar una postura erguida, es importante sentar una base nutricional sólida para sus huesos desde temprana edad. A continuación, se presentan seis grupos de alimentos que deben formar parte de su dieta diaria de forma regular.
1. Huevos

Los huevos son una fuente de proteínas de alta calidad y aportan una pequeña cantidad de vitamina D.
Las proteínas son muy importantes para los huesos, ya que una masa muscular fuerte ayuda a mantener un mejor equilibrio, reduciendo así el riesgo de caídas, la principal causa de fracturas óseas en los adultos mayores.
Por lo tanto, aunque los huevos no son una fuente principal de calcio, desempeñan un papel indirecto en la protección de la salud de los huesos y las articulaciones.
2. Verduras de hoja verde

Verduras como la col rizada, el bok choy, el amaranto y las espinacas son ricas en micronutrientes importantes para los huesos.
Las verduras de hoja verde contienen vitamina K, que participa en el proceso de mineralización ósea a través de la proteína osteocalcina. También aportan magnesio, un mineral necesario para la estructura ósea y el metabolismo de la vitamina D.
Algunas verduras, como la col rizada o el bok choy, también contienen una cantidad considerable de calcio. Sin embargo, la absorción de calcio varía según el tipo de verdura, por lo que es recomendable consumir una variedad de verduras de hoja verde en lugar de depender de un solo tipo.
3. Leche y productos lácteos
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